Álvaro regresa a Kuentalibros para recomendar a los padres y a las madres por qué no han de ser unos miedicas.
A Marcos le gusta mucho jugar con sus amigos en la plaza y salir a montar en bicicleta, pero sus padres no le dejan porque tienen miedo de que le pase algo. Lo único que le dejan hacer es sentarse delante de la tele, quieto y sin hacer ruido. Marcos está tanto tiempo así, que se convierte en un muñeco, ¡un muñeco vivo!