Por la carita que pone cuando nos recomienda la lectura, parece que a Pablo, del CEIP Blas Infante, le gustaría tener el poder de convertirse en dragón cuando le apeteciese.
Mamá ha dicho otra vez ¡No! ¡Siempre hace lo mismo! No me parece justo. Y me enfado. Y cuando me enfado me convierto en un dragón que lo destroza todo a su paso.
