lunes, 4 de junio de 2012

El principito



Hola, soy Esther Cabrero Sánchez, de 2º ESO C, y os presento una nueva audioexperiencia lectora para nuestro blog, Apuntes de Lengua, y para el proyecto Kuentalibros. En el capítulo de hoy os presentamos El Principito, del autor Antoine de Saint-Exupéry.
Esta historia comienza con un niño de seis años, que dibuja una boa tragándose a una fiera. Éste le enseñaba a todos los adultos su dibujo y todos pensaban que era un sombrero. Unos años más tarde se convirtió en un aviador. Al ir volando sobre el Sahara, tuvo una avería y se estrelló. En ese momento conoció al principito, un niño de corta edad con cabellos rubios, que le pidió que le dibujase un cordero. El aviador se extrañó; le preguntó que de dónde venía, pero el principito siguió insistiendo. El aviador le dibujó una caja, así dentro estaría el cordero que él quisiese.
El principito se alegró mucho y supo ver el dibujo de la boa comiéndose a la presa que dibujó el aviador. A partir de aquí surgió una gran amistad entre estos dos personajes. Poco a poco el principito le fue contando que vivía en otro mundo: un planeta muy pequeño donde sólo vive él con su flor y sus tres volcanes. Descubrió que el principito tenía miedo a unos árboles que, si crecían demasiado, podían ocupar todo su planeta. Le fue contando sus aventuras antes de llegar a la tierra; fue por muchos planetas, pero ninguno tan grande. En éstos conoció a gente distinta: un geógrafo que le recomendó la tierra ...
De camino, el principito estuvo muy preocupado por su flor, al enterarse de que era efímera. Aterrizó en el Sahara, y allí se hizo amigo de un zorro al que domesticó, y de un guardagujas.
El aviador se interesó mucho por él, pero tenía sed, y anduvieron hasta que encontraron un pozo, y el aviador le dio de beber. El principito le dijo que tenía que volver a su planeta y éste se puso muy triste, pero el principito le propuso que cada vez que mirara al cielo, pensara en él, en su risa, y a su vez, él, vería pozos con una roldana enmoldecida.
Ese día al principito le cayó un rayo, fue como si muriera, pero al día siguiente no encontraron su cuerpo. El aviador sabía que había vuelto a su planeta, se dio cuenta de que nunca entregó la correa al principito por lo que nunca sabrá que pudo pasar en su pequeño mundo.
Este libro me ha gustado mucho y de él destaco la pureza de sentimientos y la inocencia del principito. Representa grandes valores como la ternura, la amistad, la nostalgia a través de los viajes, conociendo a personas con opiniones distintas. El mensaje más importante es el secreto que revela el zorro: sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.



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