miércoles, 23 de mayo de 2012

Una vez más, La guerra de los botones



Hola, soy Javier, alumno de 2º ESO A, y os presento una nueva audioexperiencia lectora para nuestro blog, Apuntes de Lengua, y para el proyecto Kuentalibros. En el capítulo de hoy os presentamos La guerra de los botones, del autor Louis Pergaud.
Los niños de los pueblos Longerne y Velran se pelean cada año en unas canteras que están a la misma distancia de ambos pueblos.
Al comenzar el otoño, los hermanos Lebrac son insultados por un grupo de velranos y cuando llegan al colegio, se lo cuentan a sus amigos longevernos, con lo que comienza la guerra.
La siguiente tarde, al llegar al campo de batalla, Pacho, el general longeverno, decide llamar la atención del ejército velrano, mientras sus tropas permanecían escondidas, pero no dio resultado.
Al día siguiente capturaron a otos dos guerreros y les arrancaron los botones.
A la manaña siguiente el profesor Simón castigó a Pacho, que no pudo presenciar el comienzo de la batalla de esa tarde. Al terminar el castigo Pacho intentó que no capturaran a Pardillo, pero capturaron a Pacho, y le arrancaron los botones y le destrozaron su ropa. Así, tuvieron la idea de tener botones e hilo de repuesto, pues si los padres les veían con la ropa rota, les pegaban. Para llevarlo a cabo, necesitaban que cada uno pagase una perra mensual.
La hermana de uno de los guerreros más importantes, la hermana de Tintín, se ofreció para coserles los botones y la ropa a los guerreros.
Una vez recaudado el tesoro, eligieron al tesorero, que fue Tintín, pero se le cayeron los botones en medio de clase y el maestro le pilló, así que decidieron construir una cabaña en una estratégica posición; estaba cerca del campo de batalla pero los velranos no la podrìan ver. También dejaron las armas en la cabaña.
Una tarde capturaron al general enemigo y le quitaron sus ligas. En una de las tardes más gloriosas para el ejército longeverno, cogieron a cinco velranos. Guiñaluna, que ya había sido cogido otra vez, se hizo caca encima, literalmente, y no le dieron los longevernos ningún varazo.
Una mañana Pardillo y Vaquero, dos longevernos, se pegaron en el patio, y este último fue castigado. Como venganza, les dijo a los velranos la localización de la cabaña longeverna, y éstos la arrasaron. Pacho y compañía no tardaron en descubrir al traidor y le pegaron varazos. Vaquero se fue llorando y se lo dijo a sus padres, que se lo dijeron al resto de padres, que no tuvieron piedad y pegaron a sus hijos.
Este libro me ha gustado mucho porque parecía estar dentro del libro, ya que eran niños de mi edad y pensaban y reaccionaban como niños reales, digo esto porque yo también pensaba en algunos momentos igual que ellos.
Este libro me parece un claro ejemplo de compañerismo, pues todos se ayudan, y de ingenio, pues es muy difícil tender emboscadas y desviar la atención en la manera en la que ellos lo hacen. Por otra parte, había cosas un poco exageradas, pero nada importante. Lo que más me ha gustado es que era un libro con mucha acción, y en cada página ocurría algo que mantenía entretenido al lector.



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